El otra dia, hablando con mi amiga Reich, me hizo una pregunta que aparentemente no debería llamar mucho la atención. ¿Y tú qué tal? Y contesté algo que aparentemente no debería llamar mucho la atención. Bien. Ese bien ha sonado a bien con puntos suspensivos, me dijo. Dejémoslo en bien con puntos suspensivos, contesté.Y así lo dejamos.
Pero al cabo de un tiempo de conversación, mi amiga volvió a los puntos suspensivos. Bueno, volvamos a tu bien con puntos suspensivos. ¿Quieres borrar ya esa sonrisa e ir a lo importante?
Lo importante… Eso me hizo pensar. ¿Qué es lo importante? ¿Son las cosas o hechos importantes por sí solos? ¿O son importantes en la medida en que lo son para mí? De modo que debería replantear la pregunta: ¿a qué le doy yo importancia? ¿A qué quiero darle importancia? ¿Al bien o a los puntos suspensivos? Y me di cuenta de que era algo sobre lo que yo podía actuar. Las cosas, los hechos, las emociones, no son nada por sí solas. No son buenas o malas, importantes o insignificantes. Soy yo la que las doto de valoración. Una parte de esa valoración es asignada de forma irracional, y viene dada por las emociones que suscita el hecho en cuestión. Pero otra parte en esa dotación de valor depende de mi forma de vivirla, de la racionalización y del control de esas emociones. Luego la importancia, lo que es o no importante, no depende de nada más que de mí.
Eso me hizo sentir más fuerte y más libre frente a puntos suspensivos. No se trata de negarlos, o de fingir que no existen. Existen. Pero tengo un margen a la hora de asignarles importancia.
De modo que hice mi elección, y priorizando temas por orden de importancia, los puntos suspensivos se quedaron fuera.
Hay ciertas preguntas que tienen más peligro que un mono con dos pistolas. Está esa otra de “¿Eres feliz?”, que es jodida de responder. Hay un capítulo de Fraiser en el que Nails le hace esa pregunta a su hermano y se tira todo el capítulo intentandoresponder.
Si lo importante lo tienes claro… los puntos suspensivos no son más que un adorno. Y parece que lo importante sabes qué es.
Un beso
la verdad, es que yo creo que los puntos suspensivos es aquello que està tan dentro de tí, que hay que estar preparado para poder compartirlo. Solo el hecho de pensar en darle forma de palabra, me pone la piel de gallina. No es tan facil describir lo que hay allí…..
Yo creo que en cada uno de los tres puntos suspensivos. están comprimidas tres palabras que le siguen a ese bien. Pero que en más de una ocasión es mejor omitir.
Por ejemplo:
Bien… (Bien, para no preocuparte)
Bien… (Bien, podría ser mejor)
Bien… (Bien. No te importa)
Bien… (Bien. Déjame en paz)
Y así, por decir algo.
Saludos….
(Saludos, Me gusta tu blog)
Geniales tus interpretaciones de los puntos suspensivos, camaché. Besos (y gracias
)
K, la mayor parte de las veces sí lo sé. A veces viene bien pararse a pensarlo, o a recordarlo. Un beso
Oskar, a veces sí, a veces no…
no, en realidad lo IMPORTANTE es que en ese caso discriminaras lo puntos suspensivos, para cuando no los discrimines si quieres me los cuentas y te ayudo a discriminarlos o también podemos hablar de política, o del trabajo y cagarnos en la gerente que tienes al lado, que eso suelta rabia sin hablar de los puntos suspensivos.
un beso