Relato: Foto de boda

FOTO DE BODA

- ¿Te traigo algo del bar?

- No es necesario, en Club pasan ofreciendo bebidas.

- Ya, bueno, es que así estiro las piernas…

- Pero hombre, ¿ni dos horas que quedan de viaje vas a aguantar quieto?

- Bueno.

- Es que… además, no me gusta quedarme sola. Ya lo sabes. Con lo nerviosa que estoy, con todo lo que voy a tener que hacer estos dos días…. A ver, vamos a hacer el repaso. Esta noche cenamos con mis padres y mis tíos. Mañana por la mañana tengo la prueba del vestido. Me gustaría también ir a la peluquería para ir rematando…

- ¿Y qué hago yo todo el día?

- Chico, pues te das una vuelta por Sevilla, le dices a mi padre que te enseñe algo, no sé, mira, no puedo estar contigo todo el tiempo, encima que me estoy ocupando yo de todo. Que esa peluquería es donde me conocen de toda la vida. Y yo para estas cosas sabes que soy muy especial. Sabes que cuando voy en Madrid siempre vuelvo a casa con ganas de llorar, y lo primero que hago es volver a lavarme la cabeza y a peinarme yo. Es que ni unas mechas me hacen a mi gusto. Es que como Carmen nadie me ha cogido nunca el punto. Y esto una vez en la vida, o eso espero, mi amor, y después no quiero tener una foto en el salón que me quede de recuerdo, y lamentarme cada vez que la vea, por un peinado nefasto.

- ¿Pero no ibas a llevar velo? Y además, si tú siempre estás guapa! Yo no sé por qué os complicáis tanto.

- Tú qué vas a saber. Que si estoy guapa es porque me complico. Si no de qué. Y por la tarde a ver el coro. Es que no sabes la ilusión que me hace el coro.

- Pero si a tí la música…

- Sí, pero es el vestido es tan flamenco y tan bonito…., pero con clase, bueno, es un Victorio & Lucchino, que ya sabes que me lo regala mi madrina, que está como tonta con todo esto, y la Salve rociera al final…., bueno, pues cómo decirte, la Salve y el vestido están hechos el uno para el otro. Va a ser precioso, ya verás. Ay, mierda! ¡Que ya te estoy dando pistas sobre el vestido, y eso trae mala suerte! Si yo lo que te quería contar es otra cosa…

- ¿Qué pasa?

- Nada, si es una tontería, pero creo que debo decírtelo. O eso me ha dicho Bea.

- Si es algo de puesta en escena para el día D, lo que tú quieras mi amor, yo me adapto.

- No, era otra cosa. Un pequeño error de cálculo.

- Asun, me estás poniendo nervioso, que entre que me tienes seco y pegado a esta silla, los esfuerzos que tengo que hacer para no dormirme mientras me hablas con el traqueteo del tren y ….

- Que estoy embarazada, Julián. Pero como si no lo estuviera. Porque el lunes tengo cita en la clínica. Y ya. Nos olvidamos del tema.

- ¿Qué? ¿Y me lo dices así?

- ¿Cómo? ¿Cómo quieres que te lo diga? ¿O es que tú quieres un hijo? ¡Venga ya, hombre! Si te gusta el mamoneo más que a mí. Con la cantidad de viajes que haces de trabajo, y los que nos quedan por hacer a nosotros. Y a tres meses de la boda. ¡Cómo me voy a ir yo con un bombo a la boda! ¡A la mía! ¡Con qué cara iba a mirar la dichosa foto del salón, reventando el Victorio & Lucchino, como una morcilla!

- Asun, te estás volviendo loca, es que esa es una decisión que deberíamos tomar los dos, ¿no te parece?

- Pero bueno, ¿desde cuándo te has preocupado tú por ser padre? Ya lo serás, hombre, ya lo serás. A su debido tiempo. Esto es un error, olvídate del tema. El lunes en un momentito se soluciona. Eso sí, te tendrás que venir a casa un par de días para cuidarme, que después de la que has liado…

- ¿Cómo que me olvide del tema? Que esto es más serio que el elegir el color de las flores. Y no sé qué me echas en cara, si tomas la píldora, joder! ¿Qué demonios se te ha pasado a ti por la cabeza?

- ¿Ves? Tenía yo razón, que no te lo tenía que decir. Si es que no se te pueden decir las cosas, Julián, no se puede, que mira cómo te lo tomas todo. Yo no sé. No sé si no estaremos cometiendo un error.

- Por favor, no llores, Asun, vamos a hablar las cosas como adultos.

- Como si fuera tan fácil pasar por esto. Y yo que no hago otra cosa que pensar en ti, y me increpas de esa forma. Estamos a tiempo, según lleguemos, se lo decimos a mis padres, llamas a los tuyos, y lo anulamos todo. Es eso lo que quieres, ¿Verdad?

- Asun, por favor, no dramatices, deja de llorar y baja un poco la voz. Tranquilízate que no se va anular nada.

- ¿Cómo me voy a tranquilizar? Si parece que todo esto te ha servido como excusa perfecta para dejarme!

La abraza.

- Asun, te quiero. Venga, vamos a olvidar el tema. A ver si conseguimos tranquilizarnos un poco.

La hora y media de viaje restante la pasan abrazados. En silencio. Él intenta dormir, pero ya no lo consigue. Ni lo conseguirá en las noches siguientes.

- Julián, ya llegamos. Venga, coge las maletas, a ver si salimos prontito. Y agárrame de la cintura, que vean mis padres lo enamorados que estamos. Qué bonitas las reconciliaciones, ¿Verdad amor? ¡Mira! ¡Mira! Allí están! ¡Y mis hermanas! ¡Mira cómo saludan! Hijo, cógeme con un poco más de… y sonríe un poco, que vaya cara traes…

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