La poesía y yo mantenemos una relación esporádica. Me gusta leerla puntualmente, pero cuando más me gusta es cuando me sorprende, y me la encuentro donde no esperaba. En una canción, en una fotografía, en un rostro, en un sms, en el frío, o jugando en el parque. Lo que desde luego no me considero es nada oriental. Todo aquello que envuelve su cultura (lo zen , los tés, los rituales, el misticismo, la espiritualidad, la estética, la comida…) me resulta fascinante. Pero para contemplarlo desde fuera. Como quien va a un país para hacer turismo y le encanta, pero ni por un momento se plantearía hacer de ese destino su hogar.
Sabiendo todo eso, ¿con qué valor se me ha podido ocurrir intentar escribir Haikus? Pues eso me estoy preguntando yo todavía. Aunque habiendo un reto de por medio… Pero ya que lo he hecho, he decidido dejar en mi cuaderno el resultado. Son tres haikus, cuyos inviernos, como por casualidad, hablan del amor desde tres perspectivas diferentes. Pasado, presente y futuro.
Amor pasado
Amo la flor
Muerta bajo este hielo
Descansa hermosa.
Amor presente
Aspira escarcha
Al cuello un beso tibio
Invierno a salvo.
Amor futuro
Ramas desnudas
Se cubrirán de brotes
Brotes de sol.