Donde esté el aire

He ido a trabajar mucho más alegre de lo normal, lo que es relativamente fácil. Son los nervios quienes me impedían saborear la libertad. No entiendo por qué es tan difícil una ruptura. Cambiar de camino.

 

 

Una pequeña bolsa en el maletero del coche era lo único que delataba mi paso. Mi gran paso. Aquello que tantas veces quise y no hice. Normalmente las ganas de dejarlo todo me llegan en un momento de nopuedomás, y me lleno de rabia, y me tiembla la voz, y las manos, pero me lo trago en ese intento de ser un ser social y autocontrolado. Y una vez dominada la furia llega la impotencia. Por no haber podido dar rienda suelta. Por tener que seguir. Un día más. Igual que ayer. Igual que mañana. Conteniendo y conteniendo. Aguantando y aguantando.

Ya no. Ya no más.

 

 

Esta vez es diferente, porque esta vez está hecho en frío. No me he despedido. Ni del trabajo ni de ella. He cogido una bolsa. La he llenado con no sé muy bien qué. Seguro que anda llena de prendas incombinables. Cuchilla de afeitar con pasta de dientes. Pero por una vez, con lo que yo he querido.

 

 

Cuando termine de trabajar voy a coger el coche, a poner mi música, a subir el volumen, y a ir tan deprisa como mi sentido común y las circunstancias del tráfico me permitan. Independientemente de lo que me diga el número absurdo que hay dentro del absurdo límite con forma de círculo rojo. Ni de lo que me diga ella.

 

Voy a coger una carretera. Y voy a huir. Sí. A huir antes de que me ahogue del todo. Antes de que se me olvide respirar, mientras el resto se queda mirándome con la tez roja, morada, azulada.  Sin desabrochar siquiera el nudo de esta corbata.

 

 

Y por fin estoy. Por fin lo he hecho.

He cogido la A-42. ¿Por qué? Y por qué no. Y he seguido conduciendo. Y he llegado hasta Toledo. Y la he dejado atrás. Como el recuerdo. Un cartel marrón. Parque Nacional de Cabañeros. Odio el marrón. No entiendo por qué un parque Nacional tiene que estar anunciado en un triste y aburrido cartel marrón. Igual de absurdo que el rojo circular de la señal anterior. Y cuanto más me alejo menos casas. Más prado. Y también montes. Los montes… tengo que concentrarme para no desconcentrarme en esa carretera de doble sentido, mientras mato mi conciencia a fuerza de subir el volumen, y dejo volar mis sentidos mirando todo aquello. Los montes. Ellos sí que son libres. Y no necesitan correr. Ni están solos. Uno al lado del otro. Que si no baja el aire ya suben ellos. Tan quietos. Tan serenos.

 

 

Anochece y me duermo,  así que paro en el siguiente pueblo. Las Navillas. Es la primera vez que viajo sin rumbo. Sin saber dónde voy a pasar la noche y sin tener reserva para dormir.  Pensé que eso era la libertad, pero lo cierto es que me siento un poco aturdido. Paro el coche, y bajo la ventanilla al ver a un aldeano acercarse. Dice que hay una casa rural, me  indica cómo llegar.

 

La observo antes de entrar. Es grande, hecha de ladrillo. Con contraventanas de madera. Creo que esto es decisivo. La casa de mi abuela tenía contraventanas de esas.  No tengo que esperar ni diez minutos, y ya estoy dejando mi bolsa llena de desatinos junto a la cama. Sin cepillo de dientes, pero con pasta.

 

La habitación es de color verde. Verde manzana. Con una ventana al fondo. Vigas de madera en el techo.  La cama grande. Demasiado.  

Me acerco a la ventana, la abro y miro a través.  En esa noche despejada distingo los montes. Llenos de aire. Tan quietos. Tan serenos. Y el cielo lleno de estrellas. Adornando las cimas. Enredándose en ese aire que antes tanto me faltaba.

Pero aún no puedo respirar. Y ya me había quitado hasta la corbata. Dirijo la mirada hacia el teléfono.

“Me ha pasado algo horrible. Intentaba respirar pero me ahogaba. He encontrado aire. Pero no he sabido inspirar. Por favor, ven.”

Le doy las señas. Y vuelvo a asomarme. Y respiro profundo. Ahora sí. Y me lleno de verde y de esperanza. Ya no miro más. Y el móvil, por la ventana.

Advertisement

2 Respuestas a Donde esté el aire

  1. Joder que bueno… y para eso has sido una BAJA… que coño de relato mas increible… y documentado. Aunque viniendo de Axe , no se podia esperar otra cosa… Pues eso que se te echa de menos COÑO (salida A-42)….

    Besazos…

  2. Juan, muchas gracias. A tí tb se te echa de menos, que últimamente pinchas siempre. Beso.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s