Esta noche es una de esas noches que quedan en la memoria con una marca indeleble. O eso es, al menos, lo que espero de ella. Esas son mis expectativas. Mira que me he propuesto veces no creármelas. Mira que suelen ser motivo de frustración. Pero nada. Ahí están los nervios, y las ganas de que llegue, de que avance el día, y de saborear sus horas. Día de reencuentros. Los días de fiesta son propicios. La gente vuelve a casa. Y entre toda esa gente también hay algún que otro amigo. De esos que viven lejos, pero que siempre vuelven. Que siempre llaman. Y otros que viven cerca, pero se sienten lejos. Pero para eso están los reencuentros en una tarde de viernes. Y en una noche de viernes.
Y a las expectativas esas no he conseguido darlas esquinazo.
El otro día hablaba con un amigo que me había dado como sinónimo de expectativa esperanza. No estoy de acuerdo, no es lo mismo. Tienes razón, dijo. Pero no fuimos capaces de sacar el matiz que las diferencia.
Expectativa:Posibilidad razonable de que algo suceda
Esperanza:Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.
Estas son las definiciones que nos da la Real Academia Española.
Tampoco estoy del todo de acuerdo. Creo que depende del tiempo. Una expectativa es una posibilidad de que algo ocurra de una determinada manera en un futuro cercano. Pueden ser realistas o no. Cuando no se cumplen… cuando no se cumplen llega la decepción.
La esperanza… yo creo que la esperanza también es subjetiva, la crea cada uno. La diferencia es el tiempo. La esperanza no tiene tanta prisa. Puede llegar a ocurrir, ¿cuándo? Cuando sea. En un futuro. Me da igual mañana o dentro de diez años, o dentro de diez vidas. Pero puede llegar a ocurrir. Con eso basta.
Está bien eso de no ponerse plazos, de no ponerse fechas, de no presionar a nuestros deseos, porque con esa presión a veces no nos damos cuenta de que se cumplen otros muchos a cada momento. Y sólo queda la insatisfacción de lo pendiente.
Así que voy a dejar que este día transcurra como él quiera. Si se quiere quedar en mi memoria para siempre será bienvenido. Si se quiere ir cuando llegue el sol de la mañana, le dejaré ir. Sin pena. Con cariño. Reencuentros. Es tan bonito desearlos, que cuando llegan por fín… uno no sabe cómo manejarlos. Pero para qué. NO hay que manejar nada. Ellos sabrán hacerse solos.
¡Qué aburrida sería la vida sin estas pequeñas ilusiones!
Que tengas muchas y que sean muy felices.
Besitos.
Creo que eres una persona muy especial. Una vez dicho esto para llamar la atención, si continuo con otro epíteto de carácter admirativo, comienza la esperanza a segregarse en el cerebro sin que nadie la llame. Yo considero que es una crueldad de nuestra naturaleza y si supiese donde radica la extirparía y no creo que llegase a arrepentirme nunca. Creo que en mi vida me ha hecho más mal que bien. Sin servirme de ella ha aparecido tu blog en mi vida y he pasado un ratito agradable, luego no es imprescindible para ser feliz.
En fin voy a preguntar si me la pueden anular por la Seguridad Social o tengo que ir a un taller de informática.
Besos para Pat
Yo no me cuestiono si hace bien o mal, o si prefiero tenerla o no. No hay opción, de modo que intento domesticarla, tratar de neutralizar la frustración, y tratar de aprovechar todo lo que en ella hay de motor para actuar y avanzar. No es que siempre lo consiga, pero tenemos mucho más poder del que creemos
.
En cualquier caso, yo sigo viendo una diferencia entre esperanza y expectativa. Las expectativas siguen acarreándome alguna que otra frustración y pataleta. La esperanza la conservo. Como el que conserva un sueño.
Nuestra naturaleza es cruel, pero también fascinante. Yo no dejo de sorprenderme. Aunque lidiar con ella no siempre sea fácil.
Mucha suerte en esa tarea. Y muchos besos.