Nuestra casa es chiquitita, pero no tenemos problemas porque nosotros también lo somos. Yo no llego al metro sesenta (1,57) y peso 50 kilos, y Rubén mide metro setenta y pesa 62 kilos. Sin embargo desde que vive conmigo su percepción acerca de su estatura ha variado: ahora hasta se siente alto.
Cada vez que le digo “mi amor, ¿te importa acercarme esa taza, que yo no llego?” noto cómo se le hincha el pecho, cómo mete la tripa, aparece esa sonrisa de superioridad y complacencia… “claro, cariño, qué harías tú sin mi?” (Es cierto, mi taburete y yo estuvimos esperando 23 largos años….) Y no puedo evitar la sorna y seguir…
- qué razón tienes, eres taaaaaan alto…
- Sigue
- Y taaaaaan guapo, y taaaaaaaan fuerte….
Y seguimos un rato con la parodia, pero que, aunque no deje de ser parodia, una parte de su ego queda henchido de orgullo masculino. A mí me divierte, sólo espero que con tanto ego no le de un día por agacharse al pasar debajo del quicio de una puerta, … y si lo hace que esté yo delante, para reírme.
Por supuesto Pablo también es canijo. Acaba de cumplir seis años y usa ropa de la talla cuatro, especialmente en pantalones. La pediatra dice que está en el percentil diez, pero al menos ya ha entrado en tablas, pues se salió de ellas después del primer año de cole. Nos pregunta si come de todo, si come bien, le receta vitaminas y jarabes que abren el apetito… yo me pregunto si esa mujer ha mirado bien a sus padres, y si no responde esa observación a todas sus dudas. Lo bueno que tiene esto es que si el niño usa ropa de talla 4 también le cuelo como si 4 tuviera en el Parque Warner y demás centros de fuerte atractivo infantil.
De momento el único que tiene peso y talla medios es Miguel, pero que descuide, que la genética ya lo pondrá en su sitio. Al tiempo.
Pero ellos de momento no tienen ningún tipo de complejo. Bueno, alguna vez Pablo me ha preguntado que cuándo va a ser más grande, como sus amigos. Yo le digo que posiblemente cuando sea mayor será más o menos como su padre, porque nunca he sido partidaria de mentir a los niños. Y entonces fue cuando me confirmé en lo relativo que es todo, porque a esta afirmación el tercer miembro de la Polly Pocket Family me contestó con otra pregunta:
¿De verdad que cuando sea mayor voy a ser tan alto tan alto como papá?
Bueno, mejor así.
La relatividad y los pin y pon
2 Septiembre, 2008 · 3 comentarios
Categorías: Humor · Niños · Recuerdos · Reflexiones
Etiquetado: altura, Humor, omplejo, pin y pon, ser bajito
3 respuestas hasta el momento ↓
karmenjt // 2 Septiembre, 2008 a 9:27 pm |
Jajaja! Familia Polly Pocket! Que exagerada! Pues lo de entrar con precio reducido a los parques temáticos, o al metro, o a lo que sea, es una ventaja, que yo tengo un hijo que se pasa de los percentiles por arriba, y en un par de años como siga así no le piden carnet para entrar a la discoteca. Con sus casi once años nos podemos intercambiar los zapatos, lástima que no compartamas gustos.
pat // 3 Septiembre, 2008 a 9:23 pm |
Si hay una familia polly pocket es porque también las hay papá piernas largas
Al final, ¿qué mas da? (por cierto, cuando vengas por madrid ya berás que de exagerada nada, jeje) Un beso guapa.
malhena // 14 Septiembre, 2008 a 6:41 am |
Pues en las fotos no se nota nada…
¿o es que os ponéis de puntillas?
Anda que se te ocurren unos post.
Además de las tallas no te puedes fiar, a ver si se ponen de acuerdo, porque yo lo mismo compro tallas 4 que tallas 8.
Xagerá.
Eso sí, ya me fijaré si las de la 4 son de la marca polly pocket.