Llevo un par de días con mucho trabajo y no he tenido tiempo para escribir. Así que como estoy con mono y mil ideas en la cabeza me he puesto en casa. Y he levantado la cabeza para ver el panorama y lo que he visto me ha parecido demencial. Aquí estamos mi marido, mi hijo y yo, que no nos hemos visto ni hablado en todo el día y la estampa es la siguiente: mi hijo cenando como un autómata viendo dibujos, mi marido dándole al Brain Training y yo con el portátil… en fin, algún día de estos daré un golpe de estado en la república independiente de mi casa e impondré cena en familia sin tele. Pero bueno, al margen de esto, mi novedad del día es que según salía del tren ví un autobús de donación de sangre, y como es uno de esos raros días del año en que mi marido ha llegado a casa antes que yo me pude permitir el lujo de retrasarme veinte minutos. Así que subí al autobús. Allí, una enfermera me dio el cuestionario de rigor, me pidieron mi carné de donante, y me pasaron después con la doctora. Me hizo una serie de preguntas, como la hora a la que había comido, o mi peso. Se hizo la remolona, que si era muy menudita para donar, que si era de tensión baja…. Supongo que como había donado más veces en las mismas circunstancias y nunca me había sentido mal terminó dando el visto bueno haciéndome prometer que bebería mucha agua. Así que a la camilla. Este fue el rato más divertido, porque el chico que me atendió hizo que así lo fuera. Tenía un ligero amaneramiento y era de lo más salao. Mi hizo elegir el brazo. Pues…. No sé. Me miré el anverso de ambos y elegí aquel en el que se veía más la vena. El derecho. Después empezaron las prohibiciones:
- Tienes prohibido hacer deportes de riesgo durante el resto de la tarde, y por deportes de riesgo me estoy refiriendo a planchar, limpiar, pasar la aspiradora, y cualquier otra cosa que requiera el más mínimo esfuerzo -se me debe ver a la legua que en mis ratos libres no me dedico a la escalada o el puenting
- Y… ¿dices que sólo puedo donar cada 4 meses?_ le contesté. Se le escapó la carjacada.
- Me temo que sí, pero esas veces aprovéchalas al máximo. Sigo: en el deporte que más nos gusta… esta noche nada de proezas, tú quietecita y te dedicas a indicar: más deprisa, más despacio, a la derecha o a la izquierda. A por nota vas otro día.
- Comprendo.
- Prohibido coger peso con el brazo derecho.
- De eso me podrías haber advertido al elegir brazo….
- Y prohibido beber alcohol, fumar, (y sé que me dijo una tercera, pero en cuanto me quitaron el cigarrillo no pude seguir escuchando) durante dos horas. ¿Algún problema con alguna de ellas? (esta era una forma delicada de preguntarme si tengo problemas con el alcohol o las drogas)
- Bueno, con los cigarrillos….(aquí me interrumpe)
- Bien, pues cuando vayas a fumar… primero: te sientas cómodamente en un sillón, te relajas, apoyas la cabeza y al encenderlo…. (aquí le interrumpo yo)
- Déjalo, que me siento ridícula, aunque se me pueda considerar drogadicta, dos horas sin fumar aguanto sin problemas.
- Verás, como esta tarde te den una mala noticia te vas a arrepentir de no haberme escuchado, y dirás… ¿cómo era?
- Me ha quedado claro, sentadita y sin aspirar profundamente, me ibas a decir eso, no?
Entonces me pincha, y me pide que le felicite, que no tiene abuela. Bueno, no me cuesta trabajo. Me pide que abra y cierre el puño. Y me da una pelota hecha con gasas para que al cerrar el puño no me lastime con mis propias uñas. Y se va para mi pesar a controlar a una señora que acaba de terminar. Oigo que le está preguntando acerca de la donación de células madre. Había leído que era algo sencillo. Bueno… al final no lo es tanto. Si resultas ser compatible te comprometes a una punción lumbar, o en el esternón o en cadera. Con anestesia local, epidural o general, según criterios médicos, aunque con más frecuencia epidural. Dos o tres días de baja no cubiertos por la seguridad social, y bastantes dolores. Estos peros se me debieron ver reflejados en la cara a pesar de que fuera asintiendo interesada, porque rápidamente intervino: “pero salvas una vida. Si tú no donas, esa persona se muere, sí o sí. Eso es lo que tiene”. Carajo, planteado así…. Que si no es por ti otro se muere… Cuánta responsabilidad.
- Y qué hay que hacer?
- Te llevas la información, lo meditas, lo rellenas nos lo traes al autobús en cualquier momento. Y después te citan para tomar muestras. Pero llévalo a uno de los de la Comunidad de Madrid, no a la competencia!!!
- No jodas! Pero también vosotros trabajáis por objetivos????
- No mujer, era una broma.
Bueno, el caso es que terminé muy rapidito, y en seguida me pasaron al área de los zumos. Antes me explicaron cómo debía quitarme el esparadrapo sin dolor: empapándolo en agua caliente o alcohol. Allí estaba otra señora. La ATS que estaba allí le preguntaba cuántos hijos tenía, para regalarle un pin a cada uno.
- Tengo tres.
- Qué valiente- le digo yo. Me mira la ATS y me dicen casi al tiempo “claro, tú no tendrás ninguno aún, no?”
- Dos…
- ¡Caramba, pues a ti también te ha cundido! Me dice la otra madre.
En seguida se va, y más por cortesía y porque se había acabado la conversación y era un silencio un poquito tenso le pregunté también a la ATS, que me daba todo el perfil. Algo había mencionado antes de un marido, y rondaría los cuarenta.
- No, yo no tengo (le cambió la cara y se le llenó de amargura, así que no habría hecho falta que siguiera hablando para entender que era un tema sensible, pero ella siguió…). Pues no han llegado. Y acabo de perder a uno que estaba en camino. Pero no he terminado de perder la esperanza, aunque sea muy difícil.
- Lo siento…Mira, ya sé que es un consuelo estúpido, tanto como cuando un tío forrado de millones va diciendo por ahí que el dinero no es importante delante de gente que tiene problemas económicos, pero…. También se puede ser muy feliz sin niños…
- Ya, y yo a la gente que dice eso les contesto que sí, que se vive muy bien sin ellos, pero que ellos los tienen!!!
- Yo no iba buscando a ninguno de los dos. Yo creo que al final se trata de tomar las cosas como vienen, y de ser positivo. Puedes centrarte sólo en ese aspecto de tu vida y sentirte frustrada en todo momento, o valorar lo bueno que tienes y ser más feliz. Al final todos podemos encontrar excusas para ser desgraciados o para ser felices. Es una cuestión de actitud.
- Tampoco es que me sienta frustrada, tengo la suerte de tener una pareja maravillosa con la que llevo viviendo muchos años, y con la que hago planes que con niños serían incompatibles.
- Pues eso es algo que mucha gente no conoce en toda su vida. Y ¿no os habéis planteado la adopción?
- Es un proceso muy largo. Y sobre todo muy caro…
- Bueno, pues muchas suerte.
- ¿Quieres otro zumo?
- No, si puedo me tendría que ir ya.
- Si no estás mareada sí. Muchas gracias.
- A vosotros!
Cuando estaba llegando a casa me di cuenta de que no había cogido los papeles para la donación de células madre. En cualquier caso es un tema que voy a aplazar. Hasta que los niños crezcan lo suficiente como para que estar ausente 2 días no ocasione tantos trastornos ni movilizaciones familiares. O a lo mejor sólo necesito tiempo para hacerme valiente.
Por supuesto fumé antes de las dos horas y me quité el esparadrapo de un tirón.
(Junio 2007)
Pues si que te cundió el rato de donación de sangre. No hay nada como un buen enfermero para que se te haga más llevadero (y se de lo que hablo).
Lo que no sabía era lo del reposo y todas las indicaciones. Va a ser que con mi tensión (no es que sea baja, es que va por el segundo sótano), no creo que me lo pueda permitir.
Pero si hay que ir, se va. Por supuesto.